Wii Mini. En tiempo de recortes, consola de recortes

Wii Mini logo

El 27 de marzo llega a las tiendas la última versión de Wii, la consola que volvió a poner a Nintendo en el candelero de las no portátiles. La compañía nipona, consciente (y alarmada) de que todavía queda algún hogar sin su Wii de rigor, cogiendo polvo junto a la tele, cual yogurtera de los años 80, ha revisado su exitosa máquina. Bueno, más que revisar, ha sacado la tijera. Y cómo.

Operación Bikini consolera

Hay varias formas de revisar el diseño de una consola. Una de ellas es adelgazarla: se supone que, con el tiempo, se abarata la fabricación de una máquina, y se optimizan detalles tan importantes como el consumo eléctrico. Una consola revisada de esta forma suele ser además muy esperada por el público, que prefirió esperar, en vez de comprar la consola el primer día. El precio ya es más razonable y seguramente la revisión ha subsanado posibles fallos. En este caso, también puede que la consola pierda funcionalidades que tenía en su lanzamiento, por aquello de abaratarla como sea.

Y al final…

En la variedad de rediseños y revisiones de consolas, Wii Mini entra en la categoría de mera liquidación. El hardware es mucho más barato de producir (Wii tiene más de seis años ya), y además va llegando el momento de vaciar stock de piezas, y dejar sitio para las de Wii U. En esa última etapa de la vida de la consola, el atractivo principal debe ser el precio. O más bien, la idea de poder jugar, a un precio seductor, a todo el catálogo de una consola, sin importar que no haya novedades en el horizonte.

Caja Wii Mini

Y el precio, sobre todo en estos tiempos, cobra especial importancia en el caso de Wii Mini. Ya de por sí cualquier consola, nueva o con años en el mercado, depende de forma crítica de su precio. Por eso, el rediseño de una máquina conlleva una decisión no menos delicada, porque hablamos de un hardware ya amortizado. No se trata de mejorar de forma dramática la trayectoria de una máquina; su éxito o fracaso ya se decidió años atrás. De ahí la baza del precio de un rediseño tardío. Eso sí, y aquí llegamos al meollo de la cuestión Wii Mini, el precio debe ir acorde con el hardware que das a cambio, sobre todo si tiene más de 6 años de antigüedad. El problema de Wii Mini es que no es una Wii revisada, es una Wii recortada. Y vender una Wii recortada por más de 90 ó 100 euros es más que discutible.

Recortes a 100 euros

Según Amazon.es (vía IGN España), Wii Mini saldrá al precio de 103,54€, al menos en la tienda online por antonomasia. La rebaja con respecto a los packs anteriores de Wii sería a tener en cuenta, si no fuera por lo que Nintendo ha dejado fuera de la consola esta vez. No solo sigue sin ser retrocompatible (como la anterior revisión) con los juegos y mandos de Gamecube. En plena era del juego online, y en una generación en la que, por fin, Nintendo dio algunos pasos en este ámbito, Wii Mini se nos presenta como la versión offline de Wii. Sin WiFi, y sin posibilidad de conexión vía adaptador Ethernet. Nada. En el interfaz de la consola se han eliminado las opciones de configuración de conexión de la consola, para que no queden dudas. Se acabó eso del Youtube, eso de los canales de información y eso de jugar al Mario Kart o al FIFA online.

Nada de Internet quiere decir, por supuesto, nada de WiiWare ni de Consola Virtual. Si te compraste una WiiU, más te vale haber pasado tus descargas a la nueva consola, porque no podrás disfrutarlas en Wii Mini. Y nada de Internet quiere decir también nada de actualizaciones. Se entiende que, a estas alturas, poco habrá que actualizar en Wii, pero la imposibilidad de parchear vía Internet la entrega de Zelda: Skyward Sword pone en entredicho que se pueda jugar con todo el catálogo de la consola.

No son recortes, son “reformas”

Tampoco está el slot para tarjetas SD, lo que también nos deja sin lo que teníamos descargado, ya fueran juegos, canales, Miis o partidas. Bueno, y nada de homebrew que, piratería aparte, en el pasado dio la oportunidad a más de uno de convertir su Wii en la máquina perfecta para emuladores en el salón.

Pero todavía estaba por llegar el recorte más incomprensible, y que resucita la fama (merecida o no, no entraremos en eso) de Nintendo como compañía que te dicta cómo debes jugar con sus máquinas, y que piensa en el usuario como un niño (tenga éste 10 años, tenga 35), o sea sin criterio. Si compramos una Wii Mini, en pleno año 2013, solo podremos conectarla a la TV con el cable de vídeo compuesto que trae la caja. Es decir, se ha eliminado la opción del cable de componentes, que mejoraba bastante la calidad de vídeo de la máquina, ya de por sí en entredicho, por no ser HD en plena generación del HD. A estas alturas, y después de haber jugado en Wii por componentes, tener que volver al vídeo compuesto, que no es que se vea precisamente bien en los televisores actuales, también es imperdonable.

Y esto, ¿para quién?

De todas formas, está claro que Wii Mini no está dirigida a los que ya tenían una Wii y quieren un repuesto para seguir con sus juegos y descargas durante un tiempo; ni para gente que sabía lo que era una Wii y lo que se podía hacer con ella (más que nada porque ésta no deja hacer la mitad). Parece que Nintendo concibe la Wii Mini, más que como una versión, como una cosa diferente, con aspecto y colores distintos, pero que te permite jugar con los juegos de Wii. “¿Quieres sacar una consola de la caja y empezar a jugar, sin pensar en nada más? Cómprate una Wii Mini, que hay juegos en las tiendas para aburrir” parece ser el mensaje de Nintendo. Más que simplificar un hardware, ha simplificado el concepto mismo de la consola que tanto éxito le dio. No ha adelgazado el hardware, lo ha cambiado para un público nuevo. Lo cual es muy arriesgado, porque, como hemos dicho, a ver quién no sabe ya lo que es una Wii. O, mejor dicho, lo que era.

Uno de los pocos aciertos de Wii Mini es su carcasa, que salvo el logo, poco o nada recuerda a las dos versiones previas de Wii. La combinación de los colores rojo y negro, junto al aspecto y las líneas de la caja, le confieren solidez y no se quedan en la simple evocación de un sofisticado juguete electrónico.

¿Mini? No mucho

Eso sí, el apelativo Mini es más bien un invento de marketing, porque su tamaño poco difiere del de la Wii de siempre. Es algo más pequeña, pero nada significativo. Más ligera, con menos consumo, lleva la misma fuente de alimentación que nuestra Wii. Incluye un mando completo con nunchuk y protector de color rojo, y la consola se lanza coincidiendo con la ampliación de la línea barata de juegos para Wii. Y sí, esos juegos funcionarán en Wii Mini. Pero sea cual sea el mensaje de Nintendo, no podemos dejar de pensar en lo que ha recortado, y en el precio al que piensa que un hardware ya amortizado, y encima reducido, debe tener para sus potenciales usuarios.

 

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Gaby López
Uno que juega desde tiempos remotos. Alardea de tener mente abierta y de no hacer ascos a nada, pero ama su MSX de formas preocupantes. Bloguerus interruptus en www.fiteblog.wordpress, suelta tonterías inconexas en www.twitter.com/fiteblog y vocaliza de forma paupérrima en www.lahermandadpodcast.com
  • remewyn

    Pues otra tomadura de pelo de Nintendo… No es que no me guste la Wii, que la verdad es que algo juego con ella todavía (los Legos, algún Mario, Guitar Hero…) pero cuando piensen en lanzar al mercado algo inteligente y no versiones de la consola “recortadas” como dices, por fin les daremos la razón a los incondicionales de la marca… Y cuando podamos jugar a juegos como “Journey”, compararemos…

  • osbox68

    Me alegro muchísimo que saliera esta versión, nada de internet ni actualizaciones ni conexiones solo jugar, esa fue siempre la idea de las consolas, inventaron el juego ON LINE y como que mataron los juegos, después la tontera del Facebook y el YouTube nos tienen por las cuerdas a los jugadores de Juegos con trama aunque debo reconocer que enla parte del video guatearon.

  • quemasda

    en fin…. se puede piratear o no? la wii mini?