Gamepolis Festival de Videojuegos, Año I

Mientras se apagaban y se guardaban en cajas las máquinas de la zona retro del festival Gamepolis, celebrado del 12 al 14 de julio en Málaga, un grupo de nerviosos chicos explotaba de júbilo justo al lado; terminaba el reñido torneo de CoD. Poco después de la merecida entrega de premios, un fabuloso concierto de Tifita templaba los ánimos, entre notas que evocaban con maestría algunos de los momentos más emotivos de la historia de los videojuegos. En pocos minutos, un carrusel de emociones y de sensaciones, que resume, solo en parte, lo que ha supuesto la primera edición de este ambicioso festival de videojuegos.

Gamepolis en Málaga

Una cita para todos

A la hora de cerrar este artículo, todavía no disponemos de cifras oficiales de asistencia a Gamepolis. Pero, visto lo visto estos tres días, ha sido un exitazo. Sobre todo viernes y sábado, cuando costaba trabajo moverse por ciertas zonas del Palacio de Congresos y Exposiciones de Málaga. Una de las primeras conclusiones es que la capital malagueña ha cogido el evento pero que con muchas ganas, y que el público que ha pasado por allí ha sido de lo más variopinto; un chaval que prueba un juego en desarrollo y se convierte en tester bajo la atenta mirada de los programadores, mientras su padre echa una partida a una de esas máquinas que tuvo en su juventud. Una buena muestra de que no era una cita experts only, o podría pensarse que el verdadero objetivo de los que montaron Gamepolis era que cualquier visitante se sintiera un experto, fuera cual fuera su experiencia previa con el videojuego.

Los organizadores de Gamepolis han tratado de abarcar el mayor número de tendencias en cuanto a gaming. Y ha sido el mayor acierto del evento, porque considera a todos los jugones por igual, tanto los que iban a los torneos, como los que solo querían curiosear, pasando por los que venían atraídos por lo retro, las recreativas o el cosplay. El resultado ha sido una amalgama de públicos, de gente de todas las edades y de distinto gusto en cuanto al llamado ocio electrónico. Esa intención de igualar a los jugones, y de plasmar todo tipo de preferencias, es lo que debe repetirse, y ampliarse de ser posible, en próximas ediciones de Gamepolis.

Mucho más que una LAN party

Gamepolis ha abarcado todo lo abarcable, y más. Charlas, talleres, podcasts, youtubers, torneos, exposiciones, tiendas, presentaciones, debates, concursos y mucho más. Parece mentira que 72 horas dieran para tanto, y en parte justifica la imagen de pequeño caos que podía obtenerse de un rato de visita en Gamepolis. Se ve a las claras que los organizadores han tratado de poner toda la carne en el asador ya en la primera edición. Como piedra de toque de algo más duradero, ha sido encomiable el esfuerzo realizado. Seguramente habrá tenido fallos, y tocará a los usuarios que por allí pasaron un repaso de los mismos, para tomar nota y enmendarlos en ediciones venideras. Desde luego, el primer tanto de Gamepolis es que ha sido mucho más que una LAN party con algunos stands para darle algo de color. Afortunadamente.

Lo retro, más vigente que nunca

Podía intuirse el éxito de la presencia de youtubers, al fin y al cabo son ídolos actuales; así como también podía preverse el éxito de las competiciones de juegos como League of Legends. Lo que ha sorprendido a muchos es la afluencia a la zona retro. Por un lado, la amplísima exposición de Mundoconsolas. Una colección de consolas de sobremesa y portátiles, con muchas rarezas, algunas nunca vistas por los usuarios españoles y europeos. El stand de Mundoconsolas también disponía de no pocas máquinas retro encendidas, ya fuera en modo free play o en torneos organizados para la ocasión.

Consola iQue de Mundoconsolas en Gamepolis

Por otro, la exposición montada para celebrar el trigésimo aniversario del nacimiento del estándar de ordenadores MSX. Este sistema, que convivió en España con Spectrum, Amstrad y Commodore durante la dorada época de los 8 bits, tiene la fama de ser el menos conocido de todos. Sin embargo, muchos fueron usuarios de alguna de las máquinas MSX exhibidas en Gamepolis. El cariño con que muchos de esos usuarios recordaban ese “primer ordenador” que entró en casa demostraba que estos cacharros son algo más que chips, placas y cables. Lo realmente entrañable, y de nuevo sorprendente, es la familiaridad con la que los hijos de esos usuarios se sentaban a jugar con los MSX que había encendidos en este stand. Ante las dudas previas al evento de alguno, que podía pensar que los niños dejarían de lado la zona retro, para concentrarse en los juegos más nuevos y aparentemente más atractivos, los MSX tuvieron compañía prácticamente cada segundo que estuvieron encendidos en Gamepolis. Y esa compañía, gran parte del tiempo, no levantaba muchos palmos del suelo. Vivir para ver. Y para jugar.

Happythankyoumoreplease

Gamepolis ha sido una experiencia muy particular. La intensidad del evento, lo apretado del programa, el ruido de una zona a otra, las animadas conversaciones, el estrés contenido en las competiciones y, sobre todo, la mezcla de elementos relacionados con el videojuego le ha dado un carácter especial, que podría (o debería) convertirse en toda una seña de identidad en adelante.

Fotos de Rafa Jiménez

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Gaby López
Uno que juega desde tiempos remotos. Alardea de tener mente abierta y de no hacer ascos a nada, pero ama su MSX de formas preocupantes. Bloguerus interruptus en www.fiteblog.wordpress, suelta tonterías inconexas en www.twitter.com/fiteblog y vocaliza de forma paupérrima en www.lahermandadpodcast.com

One Response

  1. Toni Galvez Ago 07, 2013 -

    Que pedazo de evento y que bien lo pasamos ahi, fue una experiencia agotadora y divertida por partes iguales.